[FEMAD Diario SUR Digital - 24/06/2005]
Perder la custodia de los hijos, contagiarse de enfermedades crónicas o perder el empleo son sólo algunas de las consecuencias de caer en las drogas. Estas son algunas de las conclusiones del estudio 'Las drogodependencias en Andalucía vistas desde dentro', que recoge la opinión de dependientes que están en tratamiento.
Se ha elaborado a partir de entrevistas a 344 personas atendidas en 47 asociaciones de toda Andalucía. Según expone José Luis Jiménez, presidente de la Federación Malagueña de Asociaciones de Drogodependencias (FEMAD), «de las drogas habla todo el mundo, pero pocas veces se tiene en cuenta la voz de los afectados».
Carencia que se ha pretendido paliar con este análisis, que refleja, por ejemplo, que uno de cada tres drogadictos con hijos tiene su tutela retirada. El dato se eleva casi hasta el 100% cuando es la madre quien sufre la dependencia. Ante este hecho, Jiménez reclamó más apoyo a las familias en situación de exclusión.
Doble discriminación
Incidió además en la carencia de recursos adaptados para las mujeres, como centros de desintoxicación donde puedan acudir con sus hijos. «La mujer drogadicta sufre una doble discriminación: por género y por su condición de consumidora».
El informe muestra además que la mitad de los afectados sufre algún tipo de enfermedad crónica asociada al consumo, entre las que destacan la hepatitis (39%) y el sida (20%). Esta misma proporción tiene una condena pendiente, y la mayoría ha pasado por prisión en algún momento de su vida. «Se sigue encerrando en cárceles a drogodependientes que delinquen, cuando se deberían aplicar medidas alternativas al internamiento y facilitar que reciban tratamientos de desintoxicación», aseguró.
La formación es otra de las grandes carencias de este colectivo. Casi el 60% de las personas entrevistadas no ha finalizado la educación obligatoria, y el 41,3% está en paro. De ahí que el empleo sea su necesidad principal.
El responsable de FEMAD recordó que durante el pasado año aumentó el número de personas en tratamiento por adicción a la mayoría de sustancias estupefacientes (2.546 en Málaga), con un aumento global del 5% frente a 2003.
Por ello, criticó el recorte que, a su juicio, se ha producido en los presupuestos que la Junta destina a combatir las drogas, y que en Málaga ha supuesto, dijo Jiménez, un descenso del 10% en las partidas consignadas a las asociaciones.